Regresamos de la Misión Parroquial en el Chaco Impenetrable!!!

Este martes 27 de julio regresamos de la intensa Misión en el Chaco Impenetrable !!!
Realmente fue una experiencia única, con muchos momentos muy intensos en los que pudimos ver la Providencia de Dios, que nunca nos abandona...
Nuestra "base", el lugar donde nos alojamos, fue en una pequeña escuelita rural en el Paraje La Barraca distante varios kilómetros del pueblo de Misión Nueva Pompeya, en el medio del Monte del Chaco Impenetrable.
Para llegar a este lugar, tuvimos que recorrer unos 1600 kilómetros desde Buenos Aires, siendo los últimos ciento y pico de kilómetros realizados por caminos de tierra en condiciones adversas.
Una vez llegados a la escuelita del Paraje la Barraca, nos organizamos para realizar los diversos oficios de cocina, limpieza, liturgia, etc. Y dividimos y armamos las parejas misioneras de modo tal que cada una de ellas fuera a los cuatro puntos cardinales del lugar, recorriendo los diversos parajes de la zona. Los parajes principales hacia los que nos encaminábamos cada día para llegar a los ranchitos eran: Paraje La Barraca, Paraje Marcos Paz, Paraje La Unión, Paraje La Sirena, Paraje El Arbolito...
Los ranchitos de los parajes están a varios kilómetros unos de otros. Fueron largas caminatas para los misioneros...
Pero la recompensa era grande !! La gente del lugar nos esperaba con los brazos abiertos y sus rostros puros ansiosos de compartir estos días con todos nosotros.
Ellos siguen sufriendo muchísimo en su vida cotidiana, pues las carencias son inmensas... Les falta de todo en cuanto a lo material, y sin embargo les sobra muchísimo amor para dar y compartir.
En sus caras se nota lo arduo de sus vidas, la inclemencia del clima, la falta de adecuada alimentación, el trabajo casi esclavo que realizan... Todo habla de una situación que no puede continuar así...
Como comenzaban nuestras jornadas misioneras en el lugar ?? Más o menos así...: cada día nos levantábamos, y luego de un breve desayuno hecho con fuego a leña y agua de pozo (muy sucia), y de la oración de las laúdes, partíamos a los ranchitos a visitar a las familias. Íbamos de dos en dos, como nos envía Jesús. La gran mayoría caminábamos caminos muy largos de varios kilómetros entre un rancho y otro. Y al llegar, nos recibían con un mate y un poco de tortilla asada que aliviaba bastante el cansancio de lo caminado.
Allí, en los ranchitos (pequeñas chozas de barro y paja de tres paredes), nos reencontrábamos cada día con esa gente buena, de nuestro campo, de ese inmenso monte impenetrable, que nos habrían sus corazones y nos compartían historias de vida que casi parecen increíbles por la crudeza de sus detalles.
La gente del lugar es de origen Aborigen Wichi (o Matacos), y Criollos.
Deambulaban alrededor nuestro, niños muy pobremente vestidos y casi siempre descalzos, mal alimentados y sin embargo sonrientes, con ganas de participar de esas reuniones entre los misioneros y los lugareños.
Como adornando este cuadro, compartían el espacio, los chivitos, chanchitos, gallinas y pollos, junto a algunos perros escuálidos que daban la impresión de no alimentarse nunca.
Pasábamos el rato, rezábamos un poco, bendecíamos las casas y familias, y luego partíamos rumbo a la próxima chocita.
La gente del lugar vive y muere de ese modo: sus vidas transcurren duramente mientras van cuidando lo poco que tienen para alimentarse y vivir...
Por las tardes, nos visitaban ellos a nosotros, en la escuelita rural de La Barraca, que era donde nosotros hacíamos base. Allí, nos tocaba a nosotros ser los anfitriones, convidarles con unas galletas, caramelos, y mates. Y luego celebrar juntos la Santa Misa. Hay que ver la devoción con la que participan los lugareños de la Eucaristía !! Caminan muchos kilómetros para poder celebrar juntos !! Es que casi nunca tienen la posibilidad de participar de la Misa, pues el sacerdote más cercano esta a muchísimos kilómetros de distancia por caminos muy malos. Como nos interpelan estos gestos de devoción eucarística de esta gente, a nosotros que tenemos tantas posibilidades en nuestros lugares de origen !!!
Así fueron pasando los días, entre rezos, compartidas, historias de vida, visitas, mates y tortillas.
El último día hicimos una despedida con todo: Misa, Procesión hasta un pequeño cementerio familiar donde descansan los restos de los antiguos pobladores. Y posteriormente el baile... chacareras, chamamé, gatos, y un poco de comida para compartir entre todos !!
Nos despedimos con el doble sentimiento que implica el irnos y dejar a esa buena gente, y por otro lado, la alegría de todo lo vivido !!
Tres cosas quisimos hacer y dejar como grupo misionero, además de nuestra presencia como Iglesia:

• Una capilla que empezamos a construir para que la gente del lugar se reúna a rezar y a compatir juntos la fe: tienen que ver la alegría con la que esperan la culminación de los trabajos de construcción.

• Una casa de voluntarios y misioneros: Este proyecto se suma al que está desarrollando la Fundación Sembrando Esperanza, en una casa construida sobre un terreno donado hace unos años por la Diócesis de San Roque a la Fundación. En dicho inmueble que queda en la localidad de Misión Nueva Pompeya, en medio del Chaco Impenetrable, buscamos junto a la Fundación promover la dignidad de la gente del lugar alentando proyectos sociales y culturales que ayuden a los habitantes del lugar. Entre otras cosas, la casa tiene como objetivo y finalidad recibir a gente que quiera ir a conocer el lugar, y, sensibilizándose con la realidad de extrema pobreza, sea vehiculo para atraer personas y programas de acción que transmitan conocimientos útiles a la gente del lugar, con una cosmovisión cristiana. (por ejemplo, profesores, maestros, médicos, odontólogos, oftalmólogos, ingenieros, y otros profesionales y maestros de oficios, etc.)

• Y algo que pueda ayudarlos con el tema del agua, que es un drama, pues toman muchas veces agua de los charcos. O de lluvia, pues las napas están muchas veces envenenadas con arsénico. O son saladas y no aptas para el consumo humano.

• También estamos necesitando un vehículo fuerte (tipo camioneta) que nos ayude a meternos en lugares de difícil acceso...


Para poder lograr estos objetivos, necesitamos pedir ayuda. Y no tenemos temor de pedirla, con toda humildad, pues es para el bien de mucha gente.

Por lo tanto, aquellos que nos puedan dar una mano para obtener recursos económicos que nos ayuden a concretar estos proyectos, o que conozcan instituciones o personas que nos puedan dar una mano, les agradeceríamos mucho que nos contacten por este medio, o personalmente a los sacerdotes de la Parroquia, así los interiorizamos de los detalles, etc.
Asimismo, hicimos unas rifas, y bonos que nos vendría muy bien que nos ayuden a colocar para facilitar la recolección de estos recursos económicos que nos ayudarán a los proyectos antedichos.
Bueno, finalmente queremos agradecer muy especialmente al Obispo de la Diócesis de San Roque, Mons. Hugo N. Bárbaro, por confiar en nosotros alentándonos siempre a misionar en el lugar y por sus muchas oraciones por nosotros.
También al Padre Fernando Croxatto, párroco del lugar a donde fuimos, con sede en El Sauzalito, responsable pastoral de la zona en la que misionamos.
Y de un modo muy especial queremos destacar la inmensa ayuda que recibimos de los Hermanos Maristas que están en la localidad de Misión Nueva Pompeya, población más próxima a los parajes a los que nos dedicamos como grupo misionero. Realmente la caridad de los Hermanos Maristas hacia nosotros, fue exquisita. Estos religiosos, los Hnos. Marcelino, Miguel Ángel, David, y Martín, nos trasladaron de un lugar a otro cuantas veces lo necesitamos, y siempre con una actitud de servicialidad alegre y fraterna hacia nosotros misioneros. Nos hicieron sentir verdaderamente en casa !
Finalmente queremos agradecer también muchísimo a todos los parroquianos de San Pablo y del colegio parroquial, que nos ayudaron con sus oraciones y materialmente para poder ir a aquel apartadísimo lugar de nuestra Patria.
En cada uno de nosotros, los que formamos parte del Grupo Misionero, estaban representados todos ustedes !!! Así nos sentimos más Iglesia !! Compartiendo de corazón todo lo que podemos, vivencias y experiencias que nos hacen crecer. Sabiendo que entre todos se pueden lograr cosas que parecen imposibles !!

Dios los bendiga y los cuide !!

Grupo Misionero de San Pablo Apóstol
(Claudia Urribarri, Elizabeth Cruz, Daniel Horacio Nahon, Nicolás Ledesma, Darío Pais, Eduardo Giardello, Cynthia Bulacio, Seminarista Marco, Seminarista Mariano
y Padre Adolfo).


Grupo Misionero San Pablo Apóstol y Santa Teresita