Estimados Parroquianos y amigo:
El miércoles 13 de enero por la tarde, regresamos, "llegamos de vuelta", del viaje y de la experiencia misionera en el Chaco Impenetrable!!
Fue una lindísima experiencia que nos lleno de alegría por haber podido compartir y anunciar la Buena Noticia de Jesús en aquella región tan olvidada y pobre de nuestra patria, con nuestros hermanos criollos y aborígenes Wichis del Impenetrable !!!!.
Éramos en total 17 misioneros de las Parroquias San Pablo Apóstol y Santa Teresita de Capital Federal. Esto fue una lindísima experiencia de trabajo en conjunto de dos Comunidades Parroquiales y Educativas de la Arquidiócesis de Buenos Aires, que nos recuerda que no somos compartimientos estancos en el anuncio misionero, sino que somos hermanos, y es bueno hacer este tipo de actividades en común y unidos ! Éramos 2 sacerdotes (Padre Jano y Padre Adolfo), 1 seminarista (Acolito Nacho), y 14 laicos (entre ellos: 1 directora de escuela de Capital Federal, 1 coordinadora de pastoral parroquial y miembro de CoPaPas, 1 maestra de grado, 1 maestra de jardín de infantes, 1 profe de catequesis del secundario y dirigente juvenil, varios estudiantes del profesorado de ciencias religiosas y de seminarios catequísticos, catequistas, miembros del Ministerio de la Música y grupos parroquiales, dirigentes, jóvenes, adultos y "mas adultos", etc. Y hasta un joven paraguayo y un norteamericano católico con pinta de "Indiana Jones" Como ven... BIEN VARIADO !! BIEN REPRESENTATIVO DE LA REALIDAD ECLESIAL !!!)
El lugar exacto al que fuimos es Paraje La Barraca y Parajes cercanos a Misión Nueva Pompeya. Pertenece a la Diócesis de San Roque, en la Provincia del Chaco, lugar en el que nos pusimos a disposición de su obispo (Mons. Hugo Bárbaro), quien nos abrió las puertas, nos brindó su apoyo y cercanía y alentó mucho la misión. Y del párroco de la zona (Padre Fernando Croxatto, párroco de San Francisco Solano del Impenetrable), quien coordina junto a un equipo la misión diocesana de enero 2010 en el Impenetrable y quien nos dio las indicaciones inmediatas. Nosotros, por nuestra parte, como misioneros provenientes de dos parroquias de la Arquidiócesis de Buenos Aires nos ofrecimos para lo que precisaran de nuestro Grupo Misionero en cuanto al Anuncio de la Buena Noticia de Jesús.
Las dificultades para entrar y salir del monte impenetrable fueron inmensas e increíbles !!! (Recordemos que el lugar al que fuimos a misionar esta a unos 1450 Km. aprox. de Buenos Aires. Y los últimos 200 Km. aprox. son de tierra... por lo tanto, si llueve, no se puede entrar ni salir del lugar por el barro pegajoso que hace imposible el avance de cualquier vehiculo!!!!)
El calor desértico e insoportable, la falta de agua, luz, gas, mínimas comodidades, baño, cama, etc., no achicaron en absoluto al grupo, sino todo lo contrario, lo ayudaron a apoyarse mas y mas en Dios y los unos en los otros, descubriendo lo verdaderamente esencial en la vida...
La cantidad de insectos, animales extraños y peligrosos, incluso unos llamados "apasancas" (una versión autóctona de verdaderas tarántulas), no detuvieron la fuerza misionera, y la alegría por compartir la vida con la gente del lugar.
Les cuento un poco lo que era el día a día...
Todos los días, en la escuelita rural del paraje en donde estábamos haciendo base, nos levantábamos muy, muy temprano, para que no nos afectara tanto el sol y el calor. Desayunábamos, rezábamos las laúdes. Y comenzábamos la caminata de muchísimos kilómetros, bajo el rayo del sol, para visitar los ranchitos de barro, en donde la gente del lugar vive de modo casi inhumano, y pre histórico.
Los ranchitos de las familias del lugar son una suerte de chozas de barro, de tres paredes y techo de barro, en donde sin ninguna comodidad de ningún tipo, viven, duermen, crecen y mueren nuestros muchísimos hermanos del monte chaqueño...
Sin embargo, a pesar de la extrema carencia y pobreza en la que viven, nos recibían con los brazos abiertos llenos de cariño y gratitud por la visita que les hacíamos, y nos convidaban lo poquito que ellos tenían: un poco de agua de charco, de lluvia o de pozo (color oscura y turbia...), un pedazo de tortilla (preparada con una mezcla de harina, agua y grasa, cocida sobre el fuego), y a veces un poco de chivito (cabrito matado, "carneado" y asado por ellos mismos en sus casas). Entre mates dulces que disimulan el hambre y las penas, charlábamos de la vida, de las familias, de los trabajos durísimos que ellos realizan en el monte... De la vida y de la muerte... Y compartíamos algunas oraciones y lecturas de la Palabra de Dios en sintonía con la misión diocesana.
Luego de un rato, continuábamos nuestro andar misionero, yendo al siguiente ranchito alejado unos varios kilómetros del último lugar... Y así varias veces. Yendo a las familias criollas. Y yendo a las familias aborígenes wichis. Cada cual con su particular problemática...
Las "parejas misioneras" (integradas por dos o tres misioneros con algún chico que hacia las veces de baqueano), volvían alrededor del medio día, o pasadas las 2 de la tarde, con muchísimo calor, pero con el corazón lleno de gozo por todo lo vivido...
Luego comíamos "algo" que, por turnos, las parejas misioneras preparaban para todo el grupo (generalmente fideos, arroz, arroz y fideos, fideos y arroz... y, a veces, con un poco de carne de chivo que nos regalaba la gente) y un poco de agua "con algunos insectos" que nos aportaron proteínas...ja, ja! Nadie se hizo problemas ni se puso mañoso con la comida. Al contario. Todos valorábamos el esfuerzo que se hacia para poder comer algo que restituyera un poco las fuerzas.
Luego del almuerzo, intentábamos "soportar" del mejor modo posible el terrible calor de la siesta chaqueña donde las temperaturas suben hasta no se cuanto....
A eso de las 4 y media de la tarde, empezaban a llegar por los caminos y senderos, la gente a la que el grupo había estado visitando por las mañanas !! Hay que saber que la gran mayoría de esa gente caminaba kilómetros y kilómetros, incluso ancianos y chicos, para compartir con nosotros cada tarde durante la misión. De ese modo nos devolvían la visita que les habíamos hecho, con todo el cariño del mundo expresados en sus rostros ajados por la vida dura y las aflicciones que padecen.
A eso de las 6 de la tarde, celebrábamos la Santa Misa "de campaña" con la gente que había venido, alimentándonos con la Palabra de Dios y con el Cuerpo y la Sangre del Señor !!! Una experiencia eclesial intensísima y lindísima !!!!
La gente en aquel lugar casi nunca puede participar de la Santa Misa pues el sacerdote mas cercano esta a unos 200 Km. aprox. del lugar.... Esto nos hace valorar lo privilegiados que somos los que vivimos en Buenos Aires con tantas posibilidades de acceder a los sacramentos... (Y a veces no los aprovechamos !!)
Continúo...
Luego de la Misa, compartíamos un rato mas con ellos, y después empezaban a despedirse para volver a sus ranchos, pues la noche es muy peligrosa para caminar por el monte, (por las víboras y demás animales y alimañas del lugar...)
Y así, con este ritmo, se fueron sucediendo los días, en los que íbamos compartiendo la vida, y la fe con esa gente que refleja tan bien el rostro sufriente de Jesús... Rezamos por todos, vivos y difuntos. Celebramos Misas. Festejamos la Epifania del Señor (DIA de Reyes, con disfraces y todo !!). Hicimos nuevos hijos de Dios por el Bautismo (bautizamos a unos 9 chiquitos). Realizamos una procesión de difuntos hasta un cementerio familiar en donde rezamos un responso por todos los que "se terminaron, o se acabaron" (expresión que utilizan para referirse a la muerte de alguno de los pobladores...) etc., etc., etc.
El ultimo día, hicimos un "festival", para celebrar la amistad y el encuentro. Convocamos a toda la gente de los parajes cercanos, y compartimos la Santa Misa, la comida, y el baile hasta la madrugada !!! Lugareños y porteños "misioneros" bailaron juntos chacareras y chamames sobre el piso de tierra, al compás de un guitarrista y acordeonista "autodidactas", que embellecieron con sus cantos la noche chaqueña del monte impenetrable. Los cantos no eran más de tres... !!! Pero se repetían interminablemente, y eran bailados como si fueran tocados novedosamente cada vez !!!
Bueno, el resto, se los contare en un próximo email así no los canso tanto...
Lo que fue el salir del Monte, con las tormentas que nos amenazaban y obstaculizaban el camino merecen un capitulo aparte... Los vehículos que nos "sacaron" del monte no eran justamente modernos ni aptos..., sino todo lo contario... hechos bolsa y destartalados y llenos de personas desbordándolos por todas partes...!!! Emprendimos la salida a través de esos interminables kilómetros de tierra y barro. Y donde, escuchen bien, PINCHAMOS 6 VECES LAS RUEDAS DE LAS CAMIONETAS QUE NOS TRASLADABAN !!!!!
Bueno, en fin, Dios nos acompaño y sostuvo !!! ESTAMOS INMENSAMENTE AGRADECIDOS POR LA EXPERIENCIA MISIONERA. La Providencia de Dios nos cuido y alentó !! Su mano se notó presente en todo momento !! Damos gracias a Dios por todo lo que vivimos, crecimos, y compartimos, como hermanos, y como Iglesia !!! Y, justamente, pedimos especialmente por la Iglesia, para que sigamos creciendo como verdaderos hermanos, miembros de la familia de Cristo !!!
Una ultima cosa.... Nos propusimos CONSTRUIR UNA CAPILLA EN AQUEL LUGAR, EN EL MEDIO DEL MONTE IMPENETRABLE, EN EL PARAJE "LA BARRACA" !!!! Queremos coronar la fraternidad que nos une con la gente del lugar construyendo una capilla que los ayude a seguir creciendo como cristianos y hermanos. Para que la gente pueda rezar y reunirse como Iglesia en el lugar !!! Estamos muy entusiasmados con el proyecto !!! Y esperamos encontrar quienes quieran ayudarnos a lograr llevarlo adelante !!!! Ya les iremos informando sobre esto y sobre las maneras como podrán unírsenos aquellos que quieran !!!
Y, como siempre, quienes quieran interiorizarse y participar mas de cerca en las cuestiones misioneras de nuestra Parroquia, no duden en contactarnos !!! Dios nos ayude a ser siempre buenos misioneros, tanto en nuestra realidad de todos los días en la Ciudad de Buenos Aires, como en aquellos lugares en donde la Iglesia nos necesite !!
Dios los bendiga, Padre Adolfo
PD: Y además, a continuación, les mando un testimonio misionero de nuestra querida coordinadora de pastoral y catequista de la parroquia y colegio, Claudia Urribarri, quien participó con muchísimo entusiasmo y entrega de esta Misión al Chaco Impenetrable de Enero 2010.
Testimonio Misionero de Claudia Urribarri
"Cuántos sentimientos afloran al querer relatar y compartir esta inolvidable experiencia de misión en el Chaco impenetrable. Se hace necesidad imperiosa compartirlos con toda la comunidad que nos acompañó con su oración y estuvo presente en cada uno de los que fuimos.
Se mezcla la alegría de lo vivido, la paz espiritual, la tristeza e impotencia de ver cuan olvidados viven estos hermanos nuestros y a la vez la añoranza de todo lo compartido junto a ellos, gente de corazón y brazos abiertos, con una fe y esperanza a toda prueba, que compartió con nosotros lo poco que tienen y que nos brindaron lo más importante que un ser humano es capaz de dar, su amor, su vida misma.
Las dificultades que tuvimos que pasar para llegar y salir del lugar, quedándonos varados horas interminables en el barro dentro del monte hasta llegar o las mil peripecias para conseguir las camionetas para salir y el viaje en ellas (con varias paradas e interrupciones), no son nada ante la experiencia inmensa de los días de misión.
Las visitas a las familias, su visita toda las tardes a la escuelita, celebrar juntos la misa, los bautismos, la llegada de unos Reyes Magos muy especiales (el P.Adolfo, el P. Jano y Nacho regalaron alegría a los chicos), la fiesta de despedida a pura chacarera, gato y chamamé... ¡Cuánto nos hizo vivir el Señor!
Un párrafo aparte merece el grupo de misioneros, que siempre estuvo unido en la alegría y la solidaridad. Todos colaboramos, todos afrontamos las dificultades con una sonrisa, todos nos prendimos a jugar como chicos. ¡Gracias a todos por el cariño y el amor fraternal que nos unió!
Gracias al P. Adolfo y al P. Jano que, cada uno con su carisma, nos acompañaron y fueron uno más de nosotros. ¡Qué lindo fue verlos tan unidos, bromeando entre ellos y con nosotros! ¡Cuánto los quiere la gente del lugar!
Finalmente ¡Gracias al Señor! que nos dio la gracia de vivir esta misión, que nos dio fuerzas para caminar kilómetros en un lugar inhóspito y muy caluroso, que nos acompañó y cuidó siempre. Que nos hizo descubrirlo en cada uno de los chicos, jóvenes y adultos que viven en el lugar.
¡Dios bendiga a todas las familias de La Barraca!
¡Dios bendiga al Hermano David y al Padre Fernando que nos recibieron en Nueva Pompeya!
¡Dios bendiga a este grupo misionero que unió a las comunidades de Santa Teresita y San Pablo!"